La ampliación y pavimentación de la carretera Puebla–Tlaxcala avanza con resultados visibles. Con un progreso del 40 por ciento en sus 6.3 kilómetros, esta vialidad clave para el acceso a la capital del estado se perfila como una obra que transformará la movilidad diaria de más de 1.6 millones de personas.
Durante un recorrido de supervisión, se destacó que los trabajos se ejecutan con un modelo de eficiencia que permite reducir costos hasta en una tercera parte, gracias al aprovechamiento de insumos donados por PEMEX y al uso de maquinaria propia del Gobierno del Estado. Este esquema ha permitido acelerar las labores sin comprometer la calidad de la obra.
La modernización de la carretera responde a una demanda acumulada por años. Vecinas y vecinos de la zona coincidieron en que el deterioro del pavimento complicaba los traslados, especialmente en temporada de lluvias, cuando el paso se volvía lento y riesgoso. La rehabilitación busca revertir estas condiciones y agilizar la circulación entre Puebla y Tlaxcala.
Además de la pavimentación, el proyecto contempla la limpieza de camellones y guarniciones para mejorar la imagen urbana, así como una intervención integral del bulevar. Estas acciones se complementan con la construcción del Periférico 5 de Mayo, una obra de gran alcance que atenderá el congestionamiento vial del norte de la ciudad mediante dos circuitos, norte y sur.
De acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, la ampliación beneficiará de manera directa a las juntas auxiliares de San Pablo Xochimehuacan, San Jerónimo Caleras y San Felipe Hueyotlipan, zonas con alta circulación vehicular y conexión estratégica entre entidades.
Para quienes transitan diariamente por esta vía, la rehabilitación representa un cambio esperado por casi una década. La obra no solo reducirá tiempos de traslado, sino que también fortalecerá la seguridad vial y la conectividad regional, marcando un nuevo pulso en una de las entradas más importantes a la ciudad de Puebla.
